¡Hola! Soy Raúl Estrada Zamora, periodista cubano. Busco a personas de cualquier parte del mundo que tengan alas buenas para volar en pos de la felicidad y sepan respetar y tratar a los demás de igual a igual, a las buenas, aunque piensen de manera diferente. soyraulez@gmail.com

1 de octubre de 2010

Carta de prisa a los periodistas cubanos sobre Ecuador

Periodistas revolucionarios cubanos en Facebook, hermanos:
Mucho se ha repetido que la desgracia une; pero pienso que lo que une a los seres humanos, sobre todo, son los valores, las virtudes, y eso ha venido a demostrarse con el intento de golpe de estado en Ecuador. Me siento orgulloso de todos ustedes, incluso conmovido. Mucho se nos ha acusado en el exterior de ser periodistas "oficialistas", de obedecer al pie de la letra al Gobierno de nuestro país; sin embargo, en la medida en que cada uno fuimos conociendo los sucesos de Ecuador, sumamos nuestras voces solidarias y apostamos por la felicidad de ese hermano pueblo y el retorno de Correa, sano y salvo, a su legítimo cargo. Salimos a pelear por la justicia, espontáneamante, incluso antes de las declaraciones oficiales del Gobierno cubano y de las Reflexiones del visionario Fidel. Y eso, hermanos, es muestra de unidad, no de falsa unanimidad; eso es muestra de que la Revolución nos ha educado en verdaderos valores humanos, lo cual nos permite distinguir perfectamente la justicia de la injusticia. Triunfó la justicia: triunfamos; pero ¡cuidado!: estemos alertas: la fiera sigue al acecho, y ya sabemos quién es la fiera mayor. Gracias por hacerme sentir uno más entre ustedes. Patria o Muerte (patria es humanidad, no lo olvidemos). Seguiremos venciendo. ¡Ah!, y de paso dejo claro que no es una vergüenza, sino un grandísimo honor, seguir a la Revolución cubana y a su máximo líder Fidel Castro hasta las últimas consecuencias. ¿Oficialistas? Si, si eso es, como dijo Silvio Rodríguez, ser militante del hombre.

Atentamente, su hermano y coelga,
Raúl Estrada Zamora

14 de septiembre de 2010

El mérito es de Los Cinco

Estimado Raúl:

Olvido mis males y me obligo a sentarme a la computadora para felicitarte de todo corazón por la preciosa crónica que escribiste sobre el ascenso a las alturas de Cañada Honda en esa bella cruzada que es la lucha por la libertad de nuestros Cinco Héroes.

Te llamé un par de veces a la casa, pero sin obtener respuesta; lo hice también a Tiempo21, sin poder hablar contigo.

El destacado periodista Juan Emilio Batista Cruz
junto al gran pelotero tunero Osmani Urrutia.

 
 
El caso es que viajo hacia La Habana este miércoles para atender mi salud, precaria en estos momentos, pero sin que ello constituya que estoy vencido ni mucho menos, y quise manifestarte esta apreciación de un trabajo de esos que, como tú sabes, nos salen del alma.
                                                                    
Te propongo que la conserves porque puedes concursar con ella en cualquier evento periodístico y no lo digo porque tú seas colega de tantos años, sino basado en la extraordinaria calidad de esa pieza. Te aseguro, Raúl, que después de leerla también yo me siento una mejor persona.

Un abrazo,
Juan Emilio.

RE: Hermano, muchísimas gracias; pero el mérito es de Los Cinco, que han resistido dignamente, ¡durante 12 años!, el criminal encierro en cárceles de Estados Unidos, aun cuando son inocentes; el mérito es, sobre todo, de la Revolución cubana, que nos ha educado en verdaderos valores humanos.
Deseo tu pronta recuperación.

Te quiero,
Raúl. 

11 de septiembre de 2010

Hoy soy un hombre mejor

Le hemos tomado la delantera al sol, pero por razones de seguridad no nos dejan iniciar el ascenso hasta pasadas las 7:00, cuando ya el alba le canta al esmeraldino paisaje y los pájaros llenan de luz el entorno.

   Con el fin de no perder detalles sobre la arrancada, aventajo al grupo de vanguardia, me adueño de un promontorio y comienzo a tomar fotografías. A veces, con el fin de obtener vistas laterales y desde el fondo, me quedo en la retaguardia, pero enseguida, a vivo trote o dando largas zancadas, recupero un lugar próximo a los abanderados, y así, hasta llegar a la cima.
   Alcanzada la cúspide, con el precipicio a nuestros pies, echamos la vista sobre el valle y, a viva voz y con los brazos en alto, saludamos a los compañeros que nos aguardan abajo y que nos aclaman como si fuéramos héroes.
   Aún jadeante, pero más orgulloso que agotado, me pongo a observar a quienes me rodean, casi convencido de haber hecho una proeza, al llegar a lo más alto con mis ya no pocos años y mis dos hernias discales
   Pero… ¡qué pena! Entre la entusiasta avanzada juvenil hay varios hombres y mujeres mayores que yo, y, dando suprema muestra de voluntad, están el sexagenario periodista Ulises Espinosa, con la maltrecha pierna que desde los años mozos todos le conocemos, y el viejo Batista, con su escasa visión y sus numerosos achaques, aunque con el ánimo entero, como cuando en 1973 combatió junto a los hermanos sirios contra los agresores israelíes en las Alturas de Golán.
   Lejos de apenarme por mis pasajeras ínfulas de hazañoso caballero, me enorgullezco aún más de ser cubano y de compartir la patria y los mismos ideales con millones de hombres y mujeres sencillamente buenos.
   Dejamos en la cumbre nuestra Bandera Nacional y la de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) y bajamos hacia el lugar en que realizaremos el acto para exigir la inmediata libertad de Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernando González, Antonio Guerrero y René González, compatriotas nuestros prisioneros políticos en cárceles de Estados Unidos, injustamente condenados a bárbaras penas por combatir el terrorismo que desde aquel país se organiza contra el pueblo cubano.
   Nos unimos al grueso del grupo en una especie de quebrada, a una distancia intermedia entre la cima y el valle, y de inmediato entonamos las notas del Himno Nacional, todos con el pensamiento puesto en nuestros cinco compatriotas, héroes verdaderos, quienes han dado al mundo un hermoso ejemplo de dignidad y valentía, y saben que, en este preciso momento, estamos aquí luchando por su retorno a casa.
   Aunque denominado Cañada Honda, este cerro es la máxima elevación de la provincia de Las Tunas y se halla situado a unos 720 kilómetros al oriente de La Habana, en los límites con el territorio de Holguín. Lo escogimos para reclamar la excarcelación de nuestros cinco hermanos, porque con su altitud simboliza la estatura del ideal de justicia que nos anima.
   En eso pienso mientras canto a coro con los demás: “Al combate corred, bayameses,/ que la patria os contempla orgullosa;/ no temáis una muerte gloriosa,/ que morir por la patria es vivir…/ Y hasta escucho el tropel de la caballería del legendario Ignacio Agramonte, el metálico rugir de una carga al machete encabezada por Máximo Gómez y la voz del adalid tunero Vicente García, El León de Santa Rita, que manda a incendiar la ciudad, comenzando por su propia casa, para no dejarla en poder del enemigo.
   Ya entrada la mañana, bajo un sol que se me antoja más cálido y claro, abandonamos Cañada Honda. No sé si mis compañeros piensan lo mismo…, pero yo siento que he crecido, que hoy soy un hombre mejor.

14 de agosto de 2010

Me llaman y me dicen que te has muerto: ¿será cierto?

A la memoria del periodista Alexis Pérez Sánchez

Me llaman, me dicen que te has muerto, y termino de abotonarme la camisa, ya próximo a tu casa. Aún no ha amanecido, pero en el portal de… no sé cómo se llama esa enfermera, hay unos vecinos tuyos conjeturando que si falleciste de un infarto, de un paro respiratorio, o de esto o de lo otro. Y alguien afirma que te mató el carácter: la inveterada costumbre de reaccionar acaloradamente ante los errores y las acciones mal intencionadas.

Con la periodista Yelanis Hernández Fusté, del diario Juventud Rebelde. 

Pero bien sabemos tú y yo, Alexis Pérez Sánchez, que aunque mucho hay de cierto en todas esas opiniones, la verdadera causa de tu muerte, el tiro de gracia, fue la obsesión por el cumplimiento del deber, aun a costa de una salud cada vez más deteriorada.
   ¿Te acuerdas, Alexis, que el último domingo en el cual laboraste como panelista del programa de opinión Primer Día, nuestro entrañable espacio de debates, y por esa buena maña tuya de ser más puntual que la puntualidad, llegaste a Radio Victoria antes de la hora prevista, aunque sufrías de dolores en el pecho?
   Recuerdo, amigo, que insistí para que no participaras en el panel periodístico, porque la controversia se pintaba fuerte, y quizás el estrés aumentara a niveles para ti dañinos. No me hiciste ningún caso, por supuesto, pretextando la imposibilidad de suspender el programa a esas alturas.
   Y así toda la vida, compañero. Desde que nos conocimos en el tercer año de la Licenciatura en Periodismo, en la Universidad de Oriente (Santiago de Cuba), a comienzos de los años 80, y nos hicimos hermanos de por vida. Así, desde que después en “26”, el periódico-escuela para tantos, llevaste tú la voz cantante, junto a otros colegas, en el público ejercicio del criterio y una bienhechora mirada analítica hacia adentro.
   Reconozco que eras un poco cascarrabias, pero veo en ti el mérito, quijotesco obrero de la palabra, de romper lanzas contra inmensos molinos sin perder la ternura: tres verdades bien dichas a quien las merecieran, y una flor, regularmente blanca, que regalabas enseguida; una fuerte discusión de trabajo, y allá iba la décima sobre el que en la reunión se quedara dormido; un encontronazo familiar, y una sabia, tierna, entrañable salida.
   Si de superación se trata, pocos en interés y esfuerzo pudieron superarte. Pienso que, hasta cierto punto, eres mártir del deseo y el compromiso y el incomparable goce de apropiarse de conocimientos. ¿Cómo entender, si así no fuera, que hace unos días llegaste a mí, casi sin alma, pero feliz y orondo, a contarme la proeza de haber concluido, al mismo tiempo, la Maestría en Ciencias de la Comunicación y el pase a la categoría de Profesor Asistente de la Universidad, sin reparar en tus dolencias?

Ejemplo de superación profesional, acababas de obtener la Maestría en Ciencias de la Comunicación y la categoría de Profesor Asistente de la Universidad de Las Tunas.

Como cualquier ser eternamente perfectible, no siempre dabas en el blanco, pero nadie sufría a la par que tú las equivocaciones propias, pues, generoso y audaz, solías disculparte con sinceridad y hasta una peculiar elegancia.
   Unos dirán ahora que fuiste un modelo de persona, otros quizás intenten rebajarte, por aquello de convertir en leña el árbol derribado; tú te mantendrás a la altura que con amor y esfuerzo conquistaste, mientras yo me he muerto un poco, pero ha crecido en mí el orgullo de compartir contigo tanta vida a lo largo de estos duros, azarosos, forjadores años.
   Me llaman, me dicen que te has muerto… ¿Será cierto? Es que a veces la gente habla sin saber…

12 de agosto de 2010

Facebook y otras redes sociales pueden ayudar al pronto regreso de Los Cinco a Cuba

Alasbuenas hace suyo el llamado del Movimiento de Solidaridad Mutua Venezuela-Cuba dirigido a aprovechar más y mejor las modernas tecnologías de la información y las comunicaciones, sobre todo Facebook y las demás redes sociales, en la campaña por la liberación de los cinco patriotas cubanos prisioneros en Estados Unidos por combatir el terrorismo.
   De acuerdo con un despacho de la Agencia Cubana de Noticias, que cita a su homóloga Prensa Latina, el reclamo fue hecho por Johnny García, uno de los coordinadores de la mencionada organización, quien instó desde Caracas a usar más a Twitter, Facebook y otros medios digitales para hacer conciencia de la justeza de la causa de los valientes antiterroristas cubanos.
   Añadió García que esas vías mediáticas constituyen armas fundamentales en la ética lucha por la libertad de estos patriotas injustamente encarcelados en Estados Unidos.
   De acuerdo con el activista, la efectividad de la campaña para liberar a quienes no cometieron delito alguno y solo buscaban neutralizar a extremistas violentos radicados en EE.UU. acaba de demostrarse con el caso de Gerardo Hernández.
   "Fue la solidaridad internacional la que lo sacó del hueco, y será ese el recurso que con seguridad pondrá fin a la injusticia contra nuestros héroes", apuntó.
   "Tenemos la seguridad –afirmó Johnny García a Prensa Latina- de que muy pronto Gerardo, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González estarán junto a sus familias y a su pueblo (que los considera ejemplos de dignidad y firmeza).